viernes, 3 de agosto de 2007

Confesionario de un poeta triste - II

Desayuné con odio, mezclado con un poco de ambición,
Así comencé un nuevo día, un pedazo de torta de amargura
Acompaña una infusión de hierbas salvadoras, concentradas,
En no sé qué proyecto interesante de proyección espacial.

Duermo muy poco, y las semillas del poder parecen suficientes
Para alimentarme en aquellas mañanas llenas de arte en que...
Es ansiedad lo que siento, ganas de ser transformado
En la arena, en una escultura, en un collage de emoción,
En el pensamiento de un niño, asesorado por un anciano,
Que sabe de mí, pero no lo recuerda muy bien, o no lo recuerdo yo.

Me acostaría con todas las emociones, con entusiasmo de engañarlas.
Les haría el amor de la mejor manera, sin permitirles sospechar,
sin que ni siquiera lo piensen.

No sobraría nada, todo serian excesos y más excesos con ellas
¿Acaso algo falta en mi poesía, que les haría llorar y reír,
sin parar, sin aprisionarme, sin exigirme más?

jueves, 2 de agosto de 2007

Confesionario de un poeta triste - I

I

Porque la filosofía es...
me prohíbo ver los incendios mortuorios del sol,
los crepúsculos, negados aún, vuelan emigrando,
pues tormentas invernales de mi cosmos resignado,
frotan como a sutil manzana, con ocio, con deseo perverso,
su suave piel, mi camino en venganza de la maldad irracional.

Es deber mío, pues, cerrar mis ojos alternando.
Soñar con olas en los más insólitos momentos de meditación
Prepararme para cobijarlos sin piedad, para cometer masacres
De pasión, horror con hijos, temores casados y divorciados de Dios

Y es menester de las auras nocturnas, de devas desconocidas,
El seducirme, el engañarme, y volcar mi mente en frascos virtuales,
Pues cuando ya casi, veo la luz, y olvido mi sed de sangre
Los ojos de Aurora, abriendo la ventana del Olimpo, se asoman
Cuando ya casi veo el amanecer, los dorados e incendiarios cabellos
Explotan en mi cabeza, los siento apoderarse de mí.
Un orgasmo de belleza infinita, el sueño me vence,
Y las celdas de mis pestañas me desvanecen la vista,
Y me duermo, sin ver el amanecer.
Porque la filosofía es...

miércoles, 1 de agosto de 2007

Un poemita para ti III - Me presento

Esta bien, vamos a jugar a que no nos queremos,
Ni nos poseemos, ni sabemos, quizás ni nos conocemos.
¡Hey! No es una fantasía erótica, no me quiero disfrazar de nada.

Es que yo quiero que sepas que yo si soy poeta –o lo sueño-.
Es para que sonrías, para que te unas a mi ejército de protegidos.
Para que luego ni me grites ni me mires de soslayo, molesta,
quiero que sepas que vivo de vino, de libros, e inspirado,
en tus caderas, en tu ombligo, que aún no conozco.

Perseguido por pensamientos de muerte y recuerdos de mis amigos.
Jugando a la ruleta rusa con la psicología de los demás.
Volcán de celos, de duelos, de ensañamientos.
Jugador compulsivo de tus besos.
Corrector, colector de versos.
Viejito chiquitico.
Niño sexual.
Necio.

Ahora te toca a ti. Dime que no me quieres…

miércoles, 25 de julio de 2007

Un poemita para ti II - Cancionero

Giro mis ojos, tratando de calmar las manos, nerviosas,
parar las ganas que tengo de quedarme callado,
y que tú tampoco digas más nada,
Y mis manos te encuentren,
Extasiada en el silencio,
De nuestros besos.

Mujer, déjame tocarte, poco a poco,
Las tonadas que del corazón me brotan como letras,
Déjame llenarte de la alegría que me regalas, sonrisa de niña.
Encontrarme perdido en tus ojos claros,
Alegres, ligeritos de carga pero llenitos,
de buenas noticias para mí.

Esto que ya parece un tango, una serenata,
es apenas un mínimo esbozo, un dibujito en la arena,
torpeza de la literatura, -mucho más mía- que no tenga adverbios,
para poder decirlo todo, y me quedo, mudo, expectante,
Queriéndote decir te quiero.

domingo, 22 de julio de 2007

Hasta luego, amigo

¿Y a dónde nos vamos los dos?
¿A dónde quiero ir con voz/vos?
A cantar una canción que diga,
Hasta luego, amigo.

miércoles, 18 de julio de 2007

Un poemita para ti

Yo ya no me quiero ir,
nada de decir adiós,
ni cerrar la puerta,
ni estar dónde tú no estés.

Como soy tan malo para decir hola,
y tú lo haces todo muy bien, prefiero decirte: me quedo.
Enamorado de tu sonrisa, diré: he llegado y no me moveré.
Quieto, callado, casi ilegal, pero definitivamente, feliz.

¡Qué va!
Aquí no viene ninguna sorpresa ni rareza,
No es un sueño, ni estoy muerto, ni hay otras interpretaciones.
Aquí está un pequeño poemita, para ti.
Una declaración de necedad: no me importa, ya soy tuyo.

Envuelto en esos abrazos tan llenos de besos,
con tus ojos tan llenos de destellos,
tus cabellos envueltos en mis dedos,
me acurruco allí, donde tanto me gusta,
el cuenco divino de tu cuello.

martes, 10 de julio de 2007

Error de estilo

Amar a alguien igual que tú es un error. De estilo, de rumbo. Hasta de rumba.

Tú te pesas, te miras al espejo, juras no hacerlo más: cambiarás tu universo de nuevo el lunes. Prometes sin miedo y te dices: ¡basta ya!, por enésima vez te crees capaz. Como un eco escucharás que tu amante te dice: vente a la cama, prende un cigarro, apenas es domingo. Yo mañana empiezo contigo.

Tú, aburrido, cansado y mendigo, arropado por gélido frío. Tímido y fantasioso, con ganas de comerte al mundo, sino no te diera miedo, y fastidio. Pasivo, dormido, tranquilo. Congelado por el huracán invisible de tu par conformista, que ni grita ni inventa. Así estamos mejor, te remata y bosteza.

Tú amas, te ama, se aman y a sus fantasmas. No temen decir en el cine, comiendo, mirando tranquilos: mira qué bella, mira qué fuerte. Elevan a dioses y sirenas sus fantasías, comparten sus juegos que les dan risa. Siempre hay quién tienta, piensan posesivos y celosos, siendo incapaces de dejar al alcance del otro la agenda.

Para cara roto hay un descocido, dicen las viejitas. Los extremos se tocan, dicen los poetas.

No hacemos caso: el exagerado y la submarinista. El guerrillero, la espía. Se junta un cobarde con una boca floja. Se casan dos cansados amantes, hartos de segundas vidas. Me enamoro yo de ti, lava ardiente, un hombre que no tiene nada de nieve.

Esclavos y adictos de la aes, las tildes, las comas, el arte de amarte; les damos a las palabras formas de nubes deformes. Gramática y sintaxis, una pareja que engaña, envuelve, destroza. Soldados de punto y coma. Sordos de rápidos dedos. Gente de suposiciones, chismes, inconformes informaciones, medias verdades, que recojen frases que no son para sí. Quienes recuerdan con grabadora lo que les dicen los otros, y lo clavan como espada, al olvidarlo el autor. Personas que todo lo dicen, y nada hacen fuera de eso. Escriben mientras otros viven.

Y con escribir, creíste enmendar lo que hiciste.

Todo un error, que derrumba.

Pasará la resaca, recogerán los escombros.
Seguiré mi camino, juraré no volverte a ver.